Acusan a la central de operar para sí misma y no para sus afiliados.
Los testimonios coinciden: la CROC ha perdido toda conexión con la clase trabajadora.
Las decisiones se toman sin consulta, profundizando la distancia entre dirigencia y base.
La falta de apoyo en conflictos laborales ha deteriorado por completo la percepción del sindicato.
Para muchos, la CROC sobrevive solo como una estructura interna sin legitimidad social.





