Inicio Empresas Ausencias, retrasos y silencio: la estrategia de evasión que hunde aún más...

Ausencias, retrasos y silencio: la estrategia de evasión que hunde aún más al liderazgo de Isaías González Cuevas

Ausencias, retrasos y silencio: la estrategia de evasión que hunde aún más al liderazgo de Isaías González Cuevas

La crisis interna de la CROC continúa profundizándose, y esta vez no por nuevas acusaciones, sino por lo que muchos consideran aún más grave: la ausencia total del líder nacional, Isaías González Cuevas, en los procesos formales relacionados con las investigaciones que involucran al sindicato. Las ausencias procesales, las audiencias pospuestas y la constante falta de claridad han generado un ambiente que especialistas describen como “una opacidad incompatible con la magnitud del conflicto”.

Para trabajadores y analistas del mundo laboral, el mensaje que deja el líder nacional es inequívoco: no hay interés real en esclarecer los hechos, y la dirigencia parece más ocupada en proteger su estructura interna que en enfrentar de manera transparente una crisis que ya se les salió de las manos.

Diversas fuentes señalan que, pese a estar citado para aportar información o presentarse en espacios institucionales, González Cuevas ha optado por delegar a representantes menores o simplemente ausentarse. Estas ausencias no solo retrasan procesos judiciales y administrativos: alimentan la percepción de que existe un intento deliberado por evitar el escrutinio público.

La CROC, acostumbrada a décadas de funcionamiento vertical y control férreo, ahora enfrenta un momento en el que cada silencio pesa y cada evasiva se interpreta como un acto de ocultamiento. Las audiencias pospuestas una y otra vez —algunas bajo argumentos tan endebles como cambios de agenda o “imprevistos logísticos”— han terminado por encender las alarmas incluso entre los afiliados más fieles.

Para los trabajadores, la situación resulta indignante. “Cuando te necesitan para marchar, ahí sí te buscan; pero cuando les toca dar la cara, desaparecen”, comenta un delegado regional cansado del constante hermetismo. La base trabajadora, que debería ser la prioridad de cualquier sindicato, se ha convertido en espectadora de un liderazgo que actúa como si no tuviera que rendir cuentas a nadie.

Y mientras la dirigencia se oculta, la crisis crece. Las acusaciones por corrupción, manipulación interna y violencia sindical siguen acumulándose sin recibir respuestas formales. La ausencia del líder nacional es interpretada por especialistas como una estrategia de desgaste, donde se apuesta a que la presión pública disminuya con el paso del tiempo, en lugar de enfrentarla como corresponde.

Pero el problema para la CROC es que este caso no parece ser uno que el tiempo vaya a enterrar. Por el contrario: cada día sin respuestas acrecienta la percepción de que el sindicato entero opera bajo una lógica de evasión, como si explicar lo que ocurre representara un riesgo mayor que guardar silencio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí