Inicio Justicia Trabajadores de FUGRA demandan información clara sobre la situación sindical de COREMEX

Trabajadores de FUGRA demandan información clara sobre la situación sindical de COREMEX

Trabajadores de FUGRA demandan información clara sobre la situación sindical de COREMEX

El sindicalismo en México ya tiene suficientes ejemplos de dirigentes que se suben al carro de la representación solo para beneficiarse a sí mismos, pero Miguel Meneses y el Coremex están logrando algo difícil de superar: convertir el abandono en su única política de gestión. En FUGRA Lerma, los trabajadores no solo enfrentan incertidumbre laboral, sino la humillación de ser ignorados por quienes juraron defender sus derechos.

La salida de Carlos Gamboa fue el detonante, pero el verdadero problema es el modus operandi de esta dirigencia. No contentos con estar envueltos en un escándalo tras otro, Meneses y Coremex han decidido que la mejor manera de apagar el fuego es huir de él. El líder sindical, que antes paseaba por la planta con aires de grandeza, hoy brilla por su ausencia. Desde que Gamboa fue despedido, nadie lo ha visto. No hay reuniones, no hay comunicados, no hay gestos de acercamiento. Solo un silencio tan profundo que ya huele a desprecio.

Pero la ausencia física es solo la punta del iceberg. Lo más grave es la ausencia de rendición de cuentas. Los trabajadores no saben por qué se fue Gamboa, no saben si hay más personas implicadas, no saben si lo que hizo fue tan grave que su propio jefe tuvo que salir huyendo para no salpicarse. Y en ese vacío informativo, los rumores han hecho el trabajo que Meneses y Coremex deberían estar haciendo: informar. Pero los rumores no son confiables, y la gente lo sabe. Por eso exigen una auditoría.

Sí, han leído bien: los propios trabajadores están pidiendo que se investigue a su delegado sindical. Eso no es un capricho; es un acto de desesperación. Cuando la base trabajadora prefiere una investigación externa antes que confiar en sus propios líderes, significa que el vínculo de representación está completamente roto. Y no es para menos: Meneses ha demostrado que prefiere proteger su imagen antes que defender a su gente. Su abandono es la prueba más clara de que los trabajadores nunca fueron su prioridad.

Y qué decir de Coremex. Ese organismo que debería ser un contrapeso, un vigilante de la transparencia sindical se ha convertido en un palero más del líder. Su silencio cómplice es tan culpable como la huida de Meneses. Al no pronunciarse, al no exigir explicaciones, al no presionar para que se reinstale el diálogo, Coremex está avalando el abandono. Son parte del problema, no de la solución. El panorama, como bien dicen los trabajadores, no es gris: es negro. Y se vuelve más oscuro cada día que Meneses sigue escondido, cada día que Coremex sigue callado, cada día que la auditoría no llega. Porque mientras ellos se ocultan, los trabajadores quedan expuestos a decisiones que no entienden, a cambios que no consensuan y a un futuro que se les escapa entre los dedos.

Este no es un problema menor. No es un chisme de pasillo. Es la evidencia de un sistema podrido donde los líderes sindicales se creen intocables, donde la opacidad es la norma y donde los trabajadores son vistos como peones que deben aceptar todo sin chistar. Pero en FUGRA Lerma, los trabajadores han dicho basta. La solicitud de auditoría es el primer golpe en la mesa. El siguiente será exigir la cabeza de quienes han permitido que esto suceda.

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